Errores comunes que hacen que Android se vuelva lento con el tiempo

«Un teléfono lento no es más que un Ferrari tratando de correr con el maletero lleno de piedras. La culpa no es del motor, es de la carga.»

¿Recuerdas el día que sacaste tu teléfono de la caja? Todo fluía como el agua. Las aplicaciones se abrían instantáneamente, podías cambiar entre Instagram y WhatsApp sin pestañear, y la batería duraba una eternidad.

Pasan seis meses, o un año, y la historia es diferente. Ahora, abrir el teclado tarda dos segundos, Chrome se congela y pasar fotos en la galería se siente pesado. La reacción natural es culpar al fabricante: «Es que Samsung/Xiaomi hace esto para que compre el nuevo modelo».

Aunque la obsolescencia programada existe, el 80% de la lentitud en Android es autoinfligida. Sin darnos cuenta, adoptamos hábitos digitales que asfixian el rendimiento del procesador y saturan la memoria. Tratamos a nuestros teléfonos como almacenes infinitos, y no lo son.

Hoy vamos a hacer un examen de conciencia. Vamos a repasar los 7 pecados capitales del usuario de Android que transforman un móvil potente en una tortuga, y te enseñaré a corregirlos para recuperar esa velocidad del primer día.

1. El Síndrome de Diógenes Digital (Almacenamiento al límite)

Este es el error número uno, el rey de la lentitud. Muchos usuarios creen que mientras tengan 100 MB libres, el teléfono debería funcionar bien. Falso.

Las memorias de los teléfonos (NAND Flash) funcionan de manera muy similar a un almacén de logística. Si el almacén está al 99% de su capacidad, los trabajadores (el procesador) tardan muchísimo en encontrar un hueco para dejar una caja nueva o para sacar una vieja.

La regla técnica:
Android necesita espacio libre para realizar tareas de mantenimiento en segundo plano (como el TRIM). Si llenas la memoria por encima del 90%, la velocidad de lectura y escritura cae en picado.

La solución:

Nunca dejes que tu almacenamiento pase del 85%.

  • Ve a Ajustes > Almacenamiento.
  • Mira qué ocupa más espacio. Generalmente son videos.
  • Usa Google Photos para subir todo a la nube y usa la opción «Liberar espacio» para borrar lo que ya está respaldado. Tu teléfono volverá a respirar.

2. La obsesión por «Cerrar Apps» (El mito de la multitarea)

Ves a mucha gente haciendo esto compulsivamente: abren el menú de aplicaciones recientes y deslizan todo hacia arriba para cerrarlo, pensando que así «ahorran RAM y batería».

Por qué es un error:
Android está diseñado para mantener las apps en la memoria RAM. La RAM es memoria rápida. Si dejas WhatsApp en la RAM, cuando lo vuelvas a abrir, aparecerá al instante.
Si lo «matas» deslizando, obligas al procesador a cargar todo el código de WhatsApp desde cero la próxima vez que lo toques. Esto gasta más batería y hace que el teléfono se sienta más lento al abrir cosas.

La solución:
Deja que Android gestione la memoria. Solo cierra una app si se ha quedado congelada o si funciona mal. Para todo lo demás, deja que el sistema haga su trabajo.

3. Instalar aplicaciones de «Limpieza» y «Optimizadores»

Es irónico, pero las aplicaciones que prometen acelerar tu móvil son las que más lo frenan. Hablo de esas apps tipo «Clean Master», «RAM Booster» o «Cooler Master».

El problema:

Estas aplicaciones funcionan quedándose activas en segundo plano todo el tiempo para monitorear tu sistema.

  1. Consumen recursos: Ocupan la RAM que prometen liberar.
  2. Publicidad: Te bombardean con anuncios en la barra de notificaciones.
  3. Cierres forzosos: Cierran procesos útiles del sistema que luego Android tiene que volver a abrir, creando un bucle infinito de gasto de energía.

La solución:
Desinstálalas todas. Android ya tiene sus propios mecanismos de limpieza. Si necesitas borrar basura, usa la app oficial de Google llamada «Files de Google», que no se queda residente en memoria.

4. La trampa de los Widgets y Fondos Animados

Se ven preciosos. Tener un fondo de pantalla con peces que se mueven o un widget del clima con nubes lluviosas en 3D queda muy bien. Pero todo eso tiene un coste: tu tarjeta gráfica (GPU).

Cada vez que desbloqueas el teléfono y vas al inicio, el procesador tiene que renderizar esas animaciones. Si tienes un teléfono de gama alta (S24, Pixel 9), no pasa nada. Pero si tienes un gama media o baja de hace dos años, le estás pidiendo un esfuerzo titánico solo para mostrar la hora.

La solución:

  • Usa fondos de pantalla estáticos y oscuros (si tu pantalla es AMOLED, ahorrarás mucha batería).
  • Limita los widgets a los esenciales (Reloj, Calendario). Quita los decorativos que no aportan información real.

5. El cementerio de WhatsApp (Archivos enviados)

Todos borramos las fotos y videos que nos mandan y que no queremos. Pero casi nadie sabe que WhatsApp guarda una copia de todo lo que tú envías.
Si enviaste un video de cumpleaños de 500 MB a tu tía, ese video se guarda duplicado en una carpeta oculta de tu memoria interna. Después de 3 años usando WhatsApp, esa carpeta puede pesar Gigabytes.

Cómo encontrarla y borrarla:

  1. Abre la app «Files» o tu gestor de archivos.
  2. Ve a Almacenamiento Interno > Android > media > com.whatsapp > WhatsApp > Media.
  3. Entra en WhatsApp Video y busca la carpeta «Sent» (Enviados).
  4. Entra en WhatsApp Images y busca la carpeta «Sent».

Bórralo todo. Son copias de cosas que tú ya tienes en tu galería o que ya no necesitas. He visto recuperar 10 GB de espacio haciendo esto.

6. Nunca reiniciar el teléfono

Los teléfonos modernos son tan estables que a veces pasan meses sin apagarse. Solo los cargamos y seguimos.
Sin embargo, con el tiempo, pequeñas líneas de código se quedan «colgadas», procesos zombies se acumulan en la memoria y errores temporales se apilan. Esto se conoce como «fugas de memoria».

La solución:
Adopta el hábito de reiniciar tu teléfono una vez a la semana. Puede ser el domingo por la mañana mientras te haces el café. Ese simple reinicio de 1 minuto limpia la caché del sistema, cierra procesos erróneos y refresca la red. Es la medicina más barata y efectiva que existe.

7. Mantener apps «Vampiro» (Redes Sociales)

Facebook, TikTok e Instagram son devoradores de recursos. Incluso cuando no las usas, están despertando a tu teléfono para comprobar notificaciones, actualizar el feed y rastrear tu ubicación.
Si tienes un teléfono que ya va justo de potencia, tener la app oficial de Facebook instalada es como ponerle un ancla al barco.

La solución:

  • Restringe el segundo plano: Ve a Ajustes > Aplicaciones > Facebook > Batería y selecciona «Restringida».
  • Usa versiones Lite: Facebook Lite o Messenger Lite consumen una fracción de los recursos.
  • Usa la Web: Desinstala la app y entra desde Chrome. Puedes crear un acceso directo en tu escritorio y funcionará casi igual, pero sin consumir recursos cuando la cierres.

La próxima vez que sientas que tu Android va lento, no corras a mirar precios de modelos nuevos en Amazon. Tómate 15 minutos para aplicar estos puntos: libera espacio, borra esa app de limpieza que instalaste hace meses, elimina los archivos enviados de WhatsApp y reinicia el equipo.

Te sorprenderá ver cómo ese dispositivo, que estabas a punto de jubilar, recupera la agilidad que te enamoró el primer día. La tecnología no es desechable si sabemos mantenerla.

Y tú, confiésalo: ¿Cuántos meses hace que no reinicias tu teléfono o cuántos Gigas de basura tenías en la carpeta de WhatsApp?

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