«La paciencia es una virtud, pero nadie debería tener que practicarla esperando a que se abra el Explorador de archivos.»
Entiendo perfectamente esa sensación de frustración. Te sientas frente a tu ordenador con la intención de trabajar, jugar o simplemente navegar, y te encuentras con ese círculo de carga girando infinitamente. Es como si tu PC estuviera pensando cada movimiento mientras tú pierdes el hilo de lo que ibas a hacer. Lo peor es cuando sabes que tu equipo no es precisamente una reliquia, pero Windows 11 parece empeñado en tratarlo como si lo fuera.
La buena noticia es que, muchas veces, el problema no es tu hardware, sino cómo Windows está gestionando tus recursos. Windows 11 es un sistema operativo visualmente atractivo, lleno de transparencias, animaciones y procesos en segundo plano que, honestamente, la mayoría de nosotros no necesitamos para el día a día.
Hoy no vamos a instalar nada. No necesitas un «optimizador mágico» que probablemente solo te llene de publicidad. Vamos a ensuciarnos las manos (digitalmente hablando) y ajustar las tuercas del sistema nosotros mismos. He preparado esta guía detallada para que puedas recuperar esa fluidez perdida, explicándote no solo qué hacer, sino por qué lo estamos haciendo.
Paso 1: Aligera la carga inicial (El inicio de Windows)
El primer culpable de un PC lento suele ser la cantidad de «polizones» que se cuelan en el arranque. Muchos programas, cuando los instalas, se configuran automáticamente para iniciarse con Windows. Esto significa que antes de que puedas siquiera mover el ratón, tu procesador ya está luchando por abrir Spotify, Steam, Discord y la herramienta de la impresora al mismo tiempo.
Cómo solucionarlo:
- Haz clic derecho sobre el botón de Inicio (o presiona
Ctrl + Shift + Esc) y selecciona el Administrador de tareas. - Si ves una ventana pequeña con pocos detalles, pulsa en «Más detalles» en la parte inferior.
- Busca la pestaña o el icono en la barra lateral izquierda que dice Aplicaciones de arranque (parece un velocímetro).
- Aquí verás una lista de programas. Fíjate en la columna «Impacto de inicio».
- La regla de oro: Deshabilita todo lo que no sea esencial para el funcionamiento del sistema.
- ¿Spotify/Steam/Epic Games? Deshabilitar. Ábrelos solo cuando vayas a usarlos.
- ¿Cortana/Teams/Edge? Deshabilitar si no los usas nada más encender el PC.
- ¿Realtek Audio/Windows Security/NVIDIA? Déjalos. Estos son controladores o seguridad necesarios.
Al hacer esto, no estás borrando el programa, solo le estás diciendo: «Oye, espera a que yo te llame, no aparezcas sin invitación». Notarás la diferencia la próxima vez que reinicies.
Paso 2: Sacrifica belleza por velocidad (Efectos Visuales)
Windows 11 es bonito. Tiene ventanas translúcidas, sombras suaves y animaciones fluidas al minimizar. Pero todo eso consume recursos de tu tarjeta gráfica y procesador. Si tu PC va lento, esos recursos son un lujo que no te puedes permitir. Vamos a poner a Windows en «modo dieta».
Cómo configurarlo:
- Presiona la tecla
Windows + Ren tu teclado. - Escribe el comando
sysdm.cply pulsa Enter. Se abrirán las Propiedades del sistema. - Ve a la pestaña Opciones avanzadas.
- En el apartado de Rendimiento, haz clic en el botón Configuración.
- Aquí verás una lista larga de efectos. Tienes una opción radical: seleccionar «Ajustar para obtener el mejor rendimiento». Esto desactivará todo y tu Windows se verá un poco «retro» (las letras pueden verse pixeladas en los bordes).
Mi recomendación personal (El equilibrio):
No desactives todo a ciegas porque el sistema se verá feo y las fuentes serán difíciles de leer. En su lugar, selecciona «Personalizar» y asegúrate de mantener marcadas solo estas opciones críticas para la usabilidad:
- Mostrar vistas en miniatura en lugar de iconos (para que puedas ver tus fotos en las carpetas).
- Suavizar bordes para las fuentes de pantalla (fundamental para no cansar la vista).
Desmarca todo lo demás: animaciones de la barra de tareas, sombras bajo las ventanas, animaciones al minimizar, etc. Al aceptar, notarás que las ventanas ahora se abren de golpe, sin transición. Esa «brusquedad» es en realidad velocidad pura; tu PC ya no pierde milisegundos dibujando una animación bonita.
Paso 3: El plan de energía oculto
Por defecto, Windows suele venir en modo «Equilibrado». Esto está bien para ahorrar luz o batería, pero si estás en un PC de escritorio o conectado a la corriente y necesitas potencia, estás limitando a tu CPU innecesariamente. Vamos a decirle al sistema que no escatime en energía.
Cómo activarlo:
- Abre el menú Inicio y escribe «Editar plan de energía».
- En la ventana que se abre, busca arriba en la barra de dirección (la ruta de carpetas) y haz clic en Opciones de energía para ir un nivel atrás.
- Despliega la sección que dice «Mostrar planes adicionales».
- Selecciona Alto rendimiento.
Nota: Si usas un portátil, ten en cuenta que esto drenará la batería más rápido. Úsalo cuando estés conectado al cargador para esas sesiones de trabajo intenso.
Paso 4: Limpieza profunda de archivos basura
Con el tiempo, tu PC acumula «basura digital»: archivos temporales de actualizaciones pasadas, caché de internet y reportes de errores que ocupan espacio y fragmentan tu disco. Un disco lleno es un disco lento.
La limpieza manual (más efectiva que la automática):
- Presiona
Windows + R. - Escribe
%temp%y pulsa Enter. - Se abrirá una carpeta llena de archivos extraños. Bórralos todos. (Selecciona todo con
Ctrl + Ey luegoSupr).Ojo: Si Windows te dice que algunos archivos «están en uso», simplemente marca la casilla «Hacer esto para todos los elementos actuales» y dale a Omitir. Esos son los archivos que el sistema está usando en este preciso momento y no deben tocarse. - Repite el proceso escribiendo
temp(sin los porcentajes) en el cuadro deWindows + R.
El Sensor de Almacenamiento:
Para no tener que hacer esto siempre, ve a Configuración > Sistema > Almacenamiento y activa el Sensor de almacenamiento. Configúralo para que se ejecute cada semana y borre archivos temporales automáticamente. Es como tener un conserje invisible que saca la basura por ti.
Paso 5: Optimización del Disco (SSDs y HDDs)
Aquí hay una distinción importante. Si tu PC tiene un disco mecánico antiguo (HDD), los datos se dispersan físicamente por el plato del disco, haciendo que la aguja tarde más en encontrarlos. Si tienes un disco sólido moderno (SSD), esto no pasa, pero necesita un mantenimiento diferente llamado «TRIM». Windows 11 sabe hacer ambas cosas con la misma herramienta.
- Abre Inicio y escribe «Desfragmentar y optimizar unidades».
- Selecciona tu unidad principal (normalmente C:).
- Haz clic en Optimizar.
Si tienes un HDD, esto tomará un tiempo (pondrá orden en el caos de tus archivos). Si tienes un SSD, será cuestión de segundos (ejecutará el comando TRIM para informar a las celdas de memoria cuáles están libres). Hacer esto una vez al mes asegura que la unidad lea y escriba a su máxima velocidad posible.
Paso 6: El truco de la Memoria Virtual (Para PCs con poca RAM)
Si tu PC tiene 4GB o 8GB de RAM, es probable que se sature rápido al abrir muchas pestañas de Chrome. Cuando la RAM se llena, Windows usa una parte de tu disco duro como si fuera RAM «falsa» (archivo de paginación). Por defecto, Windows gestiona este tamaño dinámicamente, pero a veces es lento redimensionándolo en tiempo real. Vamos a fijar un valor para evitar esos tirones.
- Vuelve a
sysdm.cpl> Opciones avanzadas > Rendimiento > Configuración. - Ve a la pestaña Opciones avanzadas (dentro de la ventana de rendimiento).
- Abajo verás Memoria virtual, haz clic en Cambiar.
- Desmarca la casilla superior «Administrar automáticamente…».
- Selecciona tu disco C: y marca Tamaño personalizado.
La fórmula mágica:
- Tamaño inicial (MB): Se recomienda 1.5 veces tu memoria RAM física (en MB).Ejemplo: Si tienes 8GB RAM -> 8 x 1024 = 8192 MB. Entonces 8192 x 1.5 = 12288 MB.
- Tamaño máximo (MB): Se recomienda 3 veces tu memoria RAM.Ejemplo: 8192 x 3 = 24576 MB.
Introduce tus valores calculados, pulsa Establecer, luego Aceptar y reinicia tu PC. Esto asegura que Windows tenga siempre un «colchón» de memoria reservado y no pierda tiempo calculándolo cuando estás en medio de una tarea importante.
Paso 7: Desactiva las notificaciones molestas
Puede parecer trivial, pero cada vez que Windows prepara una notificación («Configura tu PC», «Prueba Office 365», etc.), consume recursos en segundo plano. Además, distraen.
Ve a Configuración > Sistema > Notificaciones. Desactiva «Obtener consejos y sugerencias cuando uso Windows» y «Sugerir formas de sacar el máximo partido a Windows». Tu PC dejará de analizar lo que haces para darte consejos que no pediste, liberando un poquito más de CPU para lo que realmente importa.
Espero que tras aplicar estos cambios notes cómo tu equipo respira mejor. No hemos hecho magia, simplemente hemos eliminado el peso muerto que lastraba el sistema. Mantener un PC rápido es como cuidar un jardín: requiere podar las malas hierbas (archivos temporales y apps de inicio) de vez en cuando para que todo florezca.