«Actualizar un sistema operativo sin hacer una copia de seguridad es como saltar en paracaídas asumiendo que alguien más empacó el paracaídas por ti.»
Te aparece esa notificación flotante en la pantalla: «Nueva actualización del sistema disponible. Instalar ahora».
Tu dedo se mueve instintivamente hacia el botón de aceptar. Quieres las novedades, quieres los nuevos emojis, quieres que desaparezca esa notificación molesta. ¡Alto!
Detén ese dedo.
Una actualización de sistema (ya sea en Windows, Android, iOS o macOS) no es un simple cambio de pintura. Es una cirugía a corazón abierto. El sistema está reescribiendo sus archivos más vitales mientras mantiene tus fotos y documentos intactos. El 99% de las veces sale bien. Pero ese 1% restante… ese 1% es donde se pierden tesis doctorales, fotos de bodas y contactos de años.
En TuAyudaHoy, hemos visto demasiados dispositivos «brickeados» (convertidos en ladrillos) por actualizaciones fallidas que se podrían haber evitado con 10 minutos de preparación. Antes de darle a ese botón de «Instalar», respira hondo y repasa esta lista de seguridad.
1. La Regla de Oro: La Copia de Seguridad (Backup)
Sé que lo has escuchado mil veces, pero ¿lo haces?
Si la actualización falla a mitad de camino, es posible que la única forma de revivir tu dispositivo sea formatearlo (borrarlo todo). Si no tienes copia, tus datos desaparecen para siempre.
La estrategia rápida:
- En el móvil: Verifica que Google Photos o iCloud han terminado de subir las últimas fotos. Ve a WhatsApp > Ajustes > Chats > Copia de seguridad y dale a «Guardar ahora».
- En el PC: Copia tus carpetas de «Documentos» y «Escritorio» a un pendrive o disco duro externo. No confíes solo en la nube si tienes archivos muy pesados.
2. Espacio de Almacenamiento: El asesino silencioso
Este es el error técnico más común. La actualización dice que pesa 2 GB. Tú miras tu teléfono y tienes 2.5 GB libres. Piensas: «Genial, cabe».
Error grave.
Para instalarse, el sistema necesita descargar el paquete, descomprimirlo (lo que duplica su tamaño temporalmente), mover archivos antiguos y escribir los nuevos. Es un proceso de malabarismo. Si el espacio se agota a mitad de la instalación, el sistema colapsa y entra en un bucle de reinicios (Bootloop).
La regla de seguridad:
Ten siempre libre el triple de lo que pesa la actualización.
Si la actualización pesa 2 GB, asegúrate de tener al menos 6 GB o 7 GB libres antes de empezar. Borra caché, elimina videos pesados o desinstala juegos temporalmente. Es mejor que sobre espacio a que falte.
3. La Batería: No te la juegues al 50%
«Tengo un 40% de batería, seguro que aguanta, la actualización solo tarda 10 minutos».
Esa frase es famosa entre los técnicos de reparación. Durante una actualización, el procesador trabaja al 100% de su capacidad, consumiendo mucha más energía que viendo YouTube. El indicador de porcentaje puede ser engañoso bajo estrés.
Si el teléfono o la laptop se apagan por falta de energía mientras están escribiendo el «Bootloader» (arranque), el dispositivo muere. Literalmente.
La solución:
- Regla inquebrantable: Nunca actualices si no tienes al menos el 80% de batería.
- Mejor aún: Hazlo siempre con el dispositivo conectado al cargador. No cuesta nada y elimina el riesgo por completo.
4. Conoce tus credenciales (El bloqueo post-actualización)
Hoy en día usamos la huella dactilar o el reconocimiento facial para todo. Hace meses que no escribes tu contraseña o tu PIN.
Muchas actualizaciones mayores, por seguridad, desactivan la biometría en el primer reinicio. Te pedirán obligatoriamente el PIN numérico de la tarjeta SIM, el código de desbloqueo de pantalla o la contraseña de tu cuenta de Google/Apple/Microsoft.
Si no recuerdas esa clave porque siempre usas el dedo, te quedarás con un dispositivo actualizado pero bloqueado.
Antes de actualizar, asegúrate de recordar (o restablecer) tus contraseñas maestras.
5. Compatibilidad de aplicaciones críticas
Si usas tu dispositivo para trabajar, ten cuidado con las actualizaciones de «cambio de versión» (ejemplo: pasar de Android 14 a 15, o de Windows 10 a 11).
A menudo, las aplicaciones bancarias o herramientas corporativas específicas tardan semanas en adaptarse al nuevo sistema.
El escenario de pesadilla:
Actualizas el domingo por la noche. El lunes por la mañana intentas abrir la app de tu banco para hacer una transferencia urgente y se cierra sola porque «no es compatible con esta versión de Android».
Consejo: Si dependes de una app específica para vivir o trabajar, busca en Google «Problemas [Nombre de la App] con [Nueva versión de sistema]» antes de actualizar.
6. El Momento Inoportuno (Ley de Murphy)
Nunca, bajo ninguna circunstancia, actualices un dispositivo si lo necesitas urgentemente en la próxima hora.
- No actualices la laptop 20 minutos antes de una reunión de Zoom.
- No actualices el móvil antes de salir de viaje donde necesitarás el GPS.
Las actualizaciones a veces dicen «Tiempo estimado: 10 minutos», pero pueden quedarse atascadas al 99% durante una hora «optimizando aplicaciones». Hazlo siempre cuando tengas tiempo libre y no tengas prisa (por ejemplo, un viernes por la tarde o un domingo en casa).
7. La regla de los «7 Días de Espera» (No seas el conejillo de indias)
A menos que sea un parche de seguridad crítico urgente, no seas el primero en actualizar.
Las primeras versiones de una actualización suelen tener «bugs» (errores) que los desarrolladores no detectaron. Baterías que se drenan rápido, WiFi que se desconecta, Bluetooth que falla.
Deja que otros (los impacientes) actualicen primero. Espera una semana.
Luego, busca en Twitter o foros: «Problemas actualización Samsung S24 marzo». Si ves que todo el mundo se queja, espera al parche del parche. Si nadie dice nada, adelante. La paciencia es la mejor herramienta de seguridad.
8. Desconecta periféricos (Solo en PC/Laptops)
En Windows, a veces tener conectados discos duros externos, impresoras o USBs extraños puede confundir al proceso de actualización. El sistema puede intentar buscar drivers para esos aparatos durante la instalación y quedarse colgado.
Desconecta todo lo que no sea el ratón y el teclado. Deja el PC «desnudo» para que la actualización sea lo más limpia posible.
Actualizar es bueno. Nos trae seguridad y funciones nuevas. Pero actualizar «a ciegas» es un deporte de riesgo que no deberías practicar con la herramienta que guarda toda tu vida digital.
Esta lista puede parecer larga, pero en la práctica te tomará 5 minutos revisarla. Esos 5 minutos son la diferencia entre una mañana tranquila con funciones nuevas y una mañana de pánico buscando un servicio técnico de urgencia.
Ahora que tienes la lista de verificación, confiésalo: ¿Alguna vez has perdido datos o fotos por darle al botón de «Actualizar» sin pensarlo, o siempre has tenido suerte?